Inventario Coca II 0
II
ARQUEOLOGÍA
Mucho se ha escrito sobre la extensión del cultivo y uso de la coca en el antiguo Perú. Algunos, sobre todo autores extranjeros, parece que han considerado que los antiguos peruanos constituyeron, desde tiempo inmemorial una nación homogénea y que cualquier hallazgo arqueológico o relato de cronista puede aplicarse a todo el Perú desde que fué poblado por primera vez hasta la llegada de los españoles. La realidad es completamente diferente. Una geografía muy difícil, con desiertos, altísimas cadenas de montañas y selvas impenetrables dió por resultado una tendencia al aislamiento y a la formación de núcleos culturales independientes, que fueron reunidos ocasionalmente cuando alguno de los pueblos extendía su influencia al resto, por un período más o menos largo, períodos que los arqueólogos han llamado “horizontes culturales” y algunos historiadores “imperios”, aunque esta última denominación puede resultar equívoca cuando algún “imperio” ha tenido Inventario de la coca una larga etapa como cultura local antes de expandirse.
Es así que, con variantes en la denominación, se distinguen los siguientes periodos en el Perú antiguo:
Precerámico.
Período Inicial.
Horizonte Temprano.
Período Intermedio Temprano.
Horizonte Medio.
Período Intermedio Tardío.
Horizonte Tardío.
Con la salvedad mencionada y en términos generales, el Horizonte Temprano corresponde a las Culturas Chavín-Paracas, el Horizonte Medio a los imperios Wari-Tiahauanaco y el Horizonte Tardío al Imperio Inca.
La arqueología demuestra que durante los horizontes culturales hubo caminos abiertos y difusión por todo el Perú de los bienes producidos en algún punto. Es de esperar entonces que la coca pudiera llegar a todas partes, libremente o bajo un monopolio estatal. Durante los períodos intermedios, sin intercambio entre los diversos pueblos, la coca producida en las zonas calientes de la vertiente oriental de los Andes no tenía posibilidades de llegar a todas partes y los habitantes debían contentarse con producción local, donde la hubiera, o desconocer el producto.
Otro elemento de confusión está dado por la interpretación de figuras de cerámica, sea por su forma o por los dibujos en su superficie. Cualquiera que ve un ceramio en el que hay una cara con bulto en el carrillo dice “eso es coca”. Si ve la representación de una bolsa pequeña, cuadrada, con una cinta para colgarla del hombro dice “eso es una chuspa para llevar la coca”, y si ve un Ramiro Castro de la Mata calabacín con un palillo dice “eso es el ishcupuro (o pororo) para la llipta (o tocra)”. Todo ello sin discusión y sin pensarlo dos veces.
Pero hay muchas representaciones de un sujeto sentado que tiene en una mano el calabacín y en la otra el palillo, pero ningún bulto en el carrillo. Este caso, pese a todo lo que se haya afirmado, definitivamente no parece corresponder a la coca, ya que de meterse a la boca la llipta o tocra sóla, lo único que se va a conseguir es una quemadura de la lengua. A menudo el mismo sujeto del calabacín está representado con un arco estrellado que, a menos de estar prejuiciado, más parece corresponder al uso de alucinógenos como la mescalina presente en cactus columnares (Trichocereus spp). Más aún, la representación del cactus es frecuente en estos casos, como puede verse por ejemplo en la figura de la página 807 de América Indígena, en el número 4 de su
volumen 38, dedicado a la apología de la coca. En la misma publicación, en las figuras de las páginas 847 y 903, aparecen figuras similares que los editores insisten que se trata de coca.
Un tercer elemento de confusión es el dado por hallazgos de hojas a las que se les da arbitrariamente el nombre de coca, sin efectuar el estudio correspondiente. Es frecuente leer que se ha encontrado tal o cual vegetal y la ilustración corresponde a otra especie. En el caso de la coca el análisis cuidadoso es particularmente importante, por que si, en un yacimiento de la Costa del Perú, se reporta el hallazgo de “coca” esto plantea un interrogante sin dar la respuesta. Si se dice que se halló Erythroxylum coca, y la identificación es correcta, se trata de una hoja transportada desde el otro lado de los Andes por caminos abiertos, pero puede ocurrir, y es lo más probable, que el que hace el reporte haya encontrado unas hojas que le han parecido de coca y les ha adjudicado el nombre científico más usual. Si el hallazgo es de E. novogranatense se trata de un cultivo local y probablemente no haya error, por que en este caso el nombre científico es menos conocido. Es sólo recientemente que el estudio de los hallazgos arqueológicos se hace por equipos multidisciplinarios, con la participación de especialistas de diversas áreas, pero hay mucho publicado que no reúne los requisitos exigibles actualmente.
Es conveniente hacer notar también que circunstancias climáticas y de oportunidad de estudio han dado lugar a que los restos más antiguos de productos cultivados se encuentren en la zona del desierto costero, (salvo algunas cuevas en la Cordillera), sin que ésto indique que no lo fueran antes en otros lugares. Para la coca, los restos prehispánicos se han encontrado invariablemente en la Costa aunque las consideraciones botánicas ubiquen su origen en la Selva. (ver Plowman.)




